Más al fondo
Parece que el señor Bush no ha aprendido la lección de Vietnam y ha decidido de nuevo seguir enterrándose en las arenas, nunca mejor dicho, movedizas de Irak. Excesivamente optimista y seguro que muy orgulloso de su decisión, el presidente estadounidense no ha hecho más que pasar el relevo, en este caso más bien patata caliente, al que será su sucesor en la Casa Blanca aferrándose al clavo ardiente que es hoy por hoy, y siempre fue, la guerra del Golfo. Su decisión de mantener a los soldados en la zona, pese a lo que el dirigente del ejército, el General Petraeus, le recomendó, es una muestra más de la terquedad y mezquindad del presidente, así como un intento de este por dar una esperanza al desesperanzado ejército y conjunto de familiares de soldados con la imposición de un régimen de estancias más cortas a partir de julio. El país se va a resentir con esta cabezonería que ya se alarga unos cuantos años.
Un saludo.
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